martes, 3 de noviembre de 2015

Tenía que hacerlo.

Tenía que hacerlo, sí, ella podía, ella sabía que podía. Se encontró poniéndose las zapatillas esas que tanto le gustaban.
                Abrió la puerta y caminó dos cuadras interminables. El sol ardiente y el aire seco la hacían pensar que se trataba de otro fin del mundo.
-Yo puedo- se dijo.
De pronto toda su vida recorrió sus ojos. Ella vestida de princesa galáctica cumpliendo 105, sus juguetes, las  60230 casas en las que vivió, sus amigos y de más cosas que tardaría mucho tiempo mencionar.
Lleno la panza de aire y entró. Una brisa, que le hizo recordar al verdadero oxígeno, reincorporó su espíritu.
El lugar no era muy amplio, pero a ella no le importo.
Los hombres trabajaban arduamente en los aparatos electrónicos, casi ignorando el esfuerzo hecho. No podía entender como un par de huesos podían levantar tanto peso voluntariamente.
Ya no quedaba otra y decidió correr. Diez minutos sin rumbo, por el simple hecho de correr. Se acostó en el piso y se levantó reiteradas veces, casi automáticamente. Luego subió y bajó escaleras. Se sentía estúpida.
En realidad, lo que ella buscaba era encontrar el placer que sentía la gente al moverse. Desde hacía tiempo se sentía vacía y aburrida y había escuchado que hacer ejercicio podría ser su salvación.
La vida del 2130 era monótoma, la gente era vaga y muy cómoda desde que se habían popularizados las sillas que todo lo hacían, no faltaba utilizar energía ni para bajarse los pantalones al defecar. Casi se había olvidado de cómo usar las piernas.
Se acordó de cuando era adolescente y trabaja en Mc Donald’s y se rió porque la empresa había cerrado desde que se había descubierto que sus hamburguesas estaban hechas de trabajadores muy cansados. En cierto punto se alegró de que la tecnología se haya desarrollado un 2425% desde el siglo XX a tal punto de poder controlar las emociones y estar siempre feliz, eufórico, inteligente e incluso enamorado. Era contradictorio porque ahora ella estaba pensando pero era producto de una falla en el sistema, cosas que a veces ocurrían.
Recordó esos veranos en la playa mirando el cielo, las estrellas, la luna, y el deleitante H2o. Se sintió triste.

Siguió corriendo. De repente se sintió feliz, el aparato había vuelto a funcionar.

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