viernes, 16 de diciembre de 2016

Y ahora es cuando te necesito. Te das vuelta a abrazarme en la sombra de la noche. Llueve. Se escucha el leve murmullo de las persianas contra el viento. Me decís que todo va a estar bien y me acaricias el pelo con tu mano. Me quedo paralizada sintiendo tu cuerpo contra el mío, nunca habíamos estado tan cerca. Me doy vuelta y me apoyo en tu pecho, me tocás la espalda por debajo de la remera y me haces interminables caricias. Pasan las horas, seguimos así. Yo sé que estás despierto y vos sabés  que yo también. De repente no sé si sos vos o él. Te gusta mi cintura. Estás tan cerca, te anhelo demasiado pero me controlo. Pareces dudar de algo, quiero que te atrevas. Somos tan prohibidos, no puedo evitar pensar en una irrealidad tan real entre el sueño y tus brazos. Tenés una energía tan linda, me llenás de vida.
No quiero que te vayas de mi memoria, no quiero olvidarme de ese momento. Estoy confundida, no se si fuiste real, parece todo tan lejano. Necesito pensarte para que no desaparezcas. Necesito sentirte de nuevo, que me abraces y que siga lloviendo. 
Subo el volúmen del disco de nubajes y enciendo otro cigarrillo, esta plaza tiene una extraña conexión en mi. Me pongo a garabatear los bordes de la hoja que acabo de escribir.
¿Él me habrá querido? ¿realmente? Esa noche... es gracioso, no sé, sí, triste también que por ahí ese sea el recuerdo más bello que tengo.
Lo que me asusta esque quizás nunca me fui de ese momento. Como si me hubiera quedado atrapada en el tiempo, en él.
Estoy en pausa, es un paréntesis demasiado largo y está descarrilandome.
-Es interesante tu reflexión sobre lo sucedido, cómo tal vez nada pasó. Son este tipo de cosas que, por más viejas que sean, se quedan grabadas en la memoria de los humanos por el resto de sus días- hace una pausa -Nosotros, los gatos, no les damos tanta importancia a los sucesos, vivimos solo por el deseo, no nos estancamos en el pasado, tampoco nos obsecionamos con sentimientos. Creo que en ese aspecto nunca entenderé a los humanos-.
Volteo sorprendida, es un gato grande y negro.
-Justamente por eso es que los envidio, sentir para mi se ha vuelto una necesidad mas que un deseo, como si el no sentir nada me transportara a los mas profundo del vacío- enciendo otro cigarrillo -Disculpe, es que ha leido algo de lo que estaba escribiendo?
El gato se pone panza arriba y me mira.
-No, yo no sé leer. Simplemente estoy hace un largo rato observandote, me llamaste la atención. Era como si se te escaparan palabras, luego oraciones. Asi que me quede escuchando.
Aunque a decir verdad lo que más me sorprendió fue que pudieras entenderme, eso no pasa todos los días. Hablarle a un humano es como tratar de comunicarse con un pájaro muerto-.
Sonrío.
-¿Tiene algún nombre?-.

-¿Mi nombre? La verdad es que no lo recuerdo, nunca lo consideré importante asi que simplemente lo olvidé. Por supuesto tuve uno en algún momento pero en ese entonces yo era un gato joven y hogareño-.
-¿Era?-
-Era. Habia una gata madura que se paseaba todas las noches por mi casa. Un día mis dueños dejaron la ventana abierta y la seguí. Pero cuando terminó el climax me encontré totalmente perdido. Vah, ya te estoy contando toda mi vida-
-Ah. ¿no trató de volver?
-Traté, pero no sabía cómo. Y ccuando lo hice ellos ya tenían otro gato que tenía un olor particular que no puse soportar y simplemente me fui-.
Se hizo un silencio.
-Cosas de la vida- Dije. 

Comenzaron a caer suaves gotas de lluvia. 
-Tengo que irme, supongo que sabrás que los gatos no somos muy fanáticos del agua- se levanta de golpe - Fue un gusto.
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-El omnibus a entre rios sale en veinte minutos, son $300- me dice una mujer rubia de manera aparatosa.
Le entrego el dinero y me siento a tomar un café en un bar de la estación. El lugar está tranquilo. Es un día de semana y faltan dos meses para la temporada de vacaciones. Los únicos que viajan deben de hacerlo por trabajo o alguna otra reunión esencial. 
Bebo un sorbo, es demasiado amargo. Pienso en lo que estaría haciendo un día común en mi casa. ¿Leyendo tal vez? Tocando la guitarra. Respiro hondo, ¡cómo voy a extrañarla! Pero aunque haya estado esta mañana ese lugar ya parece muy lejano. Cierro los ojos, grabo cada rincón del lugar donde pase los últimos cuatro años de mi vida, los sillones tapizados, los cuadros y las paredes pintadas por mis hermanas. Me doy cuenta que no se cuanto tiempo va pasar para volver a verlas.  
Entre ríos me atrajo, tengo breves imágenes visuales ahí de cuando era chica. A parte si en algún momento llego a quedarme sin dinero puedo dormir en las sierras cercanas al río, donde no pasa casi nadie. También el clima es cálido asi que no necesito llevar equipaje de mas.
Estoy algo preocupada porque no tengo un trabajo estable, vivo de la publicidad de una pagina de cuentos y poesias en internet. Estoy intentando abrirme un canal de youtube pero las visitas no suben con facilidad, supongo que es un proceso o que simplemente no le importo a la gente. Una ansiedad siempre esta de fondo en mi cuerpo, trato de emborrarla en palabras y sonidos. 
Estoy yendo a ver una banda en la capital de Entre rios, se llama Limona, es una chica que hace un extraño pop futurista experimental, que le llamo la atención a mi cerebro. Sus letras hablan de depresión, sexo, dinero, feminismo y ganas de bailar. No estoy muy segura que es lo que me hace moverme desde la capital hasta allá, quizás es la intriga por descubrir algo nuevo, algo que le de un electrochoque a mi vida y pueda continuar. Últimamente, no es facil. 

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