-Hola-.
-Hola-sonríe -Soy Tadeo, ¿todo bien?-
-Sí, va, masomenos, mis viejos se pelean una banda me tienen podrida-
-Uh, mal ahí. Bueno ahora estás conmigo- Encuentro algo muy atrayente en su sonrisa y sus pupilas grandes.
-¿Hace mucho trabajás aca?- Pregunto.
-Cinco días, pero planeo renunciar el miércoles-.
El frío seco me hace tiritar. Apaga el cigarrillo y me hace señas para que entre adentro. El hotel parece vacio, es amplio de una forma modesta. Hay varios espejos por la sala. Se escucha en el televisor un partido de futbol.
-Me dijiste que estabas buscando hotel, ¿Queres ver alguna habitación?-
-Dale-.
Lo sigo hasta el fondo. Saca una llave del bolsillo y abre la puerta. Parece un cuarto común y corriente, tres camas y un baño. Poca luz. Me siento rara estando sola en un cuarto con alguien que acabo de conocer. Me mira, lo miro.
-Es más de lo que esperaba- Sonrío.
Volvemos a la recepción. Silencio. Curioseo el lugar, no hay nada muy interesante para ver. Me pregunto si debería hablarle de algo, pero no se de qué. Ni siquiera se porqué estoy acá, bueno sí, estaba muy aburrida, una semana aislada con mi familia en medio de la montaña estaba siendo demasiado, asi que machié con el en Tinder, me pareció la unica persona medianamente interesante dentro de la aplicación.
Lo ojeo, es alto, rapado, tiene un arito en la oreja izquierda y una camisa celeste a cuadros.
-¿Querés entrar al cuarto?- me pregunta.
-Hola-sonríe -Soy Tadeo, ¿todo bien?-
-Sí, va, masomenos, mis viejos se pelean una banda me tienen podrida-
-Uh, mal ahí. Bueno ahora estás conmigo- Encuentro algo muy atrayente en su sonrisa y sus pupilas grandes.
-¿Hace mucho trabajás aca?- Pregunto.
-Cinco días, pero planeo renunciar el miércoles-.
El frío seco me hace tiritar. Apaga el cigarrillo y me hace señas para que entre adentro. El hotel parece vacio, es amplio de una forma modesta. Hay varios espejos por la sala. Se escucha en el televisor un partido de futbol.
-Me dijiste que estabas buscando hotel, ¿Queres ver alguna habitación?-
-Dale-.
Lo sigo hasta el fondo. Saca una llave del bolsillo y abre la puerta. Parece un cuarto común y corriente, tres camas y un baño. Poca luz. Me siento rara estando sola en un cuarto con alguien que acabo de conocer. Me mira, lo miro.
-Es más de lo que esperaba- Sonrío.
Volvemos a la recepción. Silencio. Curioseo el lugar, no hay nada muy interesante para ver. Me pregunto si debería hablarle de algo, pero no se de qué. Ni siquiera se porqué estoy acá, bueno sí, estaba muy aburrida, una semana aislada con mi familia en medio de la montaña estaba siendo demasiado, asi que machié con el en Tinder, me pareció la unica persona medianamente interesante dentro de la aplicación.
Lo ojeo, es alto, rapado, tiene un arito en la oreja izquierda y una camisa celeste a cuadros.
-¿Querés entrar al cuarto?- me pregunta.
Dudo por un instante, miro para los costados. Un inmenso espejo refleja la sala principal del hotel.
-Dale-
Busca entre las llaves del hotel y me hace señas de que lo siga al pasillo
Adentro del cuarto me mira de arriba a abajo. No estoy muy segura de qué va a pasar ahora. Se acerca hacia mi boca y me besa. Me toca por debajo de la remera y se desabrocha el cinturon. Saca un preservativo de su bolsillo y se lo pone, me dejo llevar, me calienta la situación, y de pronto entra en mi.
Adentro del cuarto me mira de arriba a abajo. No estoy muy segura de qué va a pasar ahora. Se acerca hacia mi boca y me besa. Me toca por debajo de la remera y se desabrocha el cinturon. Saca un preservativo de su bolsillo y se lo pone, me dejo llevar, me calienta la situación, y de pronto entra en mi.
No pasan mas de 3 o 4 minutos cuando su cara y su voz se transformn en placer. Acaba.
Yo me quedo un poco confundida y no estoy segura de haber acabado.
-Perdon esque sos muy linda-
-No pasa nada- le digo -Gracias por el tour, me tengo que ir, nos vemos-.
-Dale, nos vemos despues-.
Salgo del hotel con una sensación de adrenalina. Recuerdo mi nariz y vuelvo a tierra. Hace frio y no quiero volver con mis viejos. Busco en mi celular algun lugar para quedarme. Tengo 100 dolares heredados por mi bisabuela al morir. Hay un hotel judio a unas ocho cuadras. Perfecto.
Marco el número de mi mamá
-Ma voy a quedarme en un albergue transitorio hasta que nos volvamos a Buenos Aires-
-Esta bien Hi, cuidate-.
San Martin de los andes era claramente una ciudad fria, un aire estremadamente seco golpiaba en mis pomulos. Por algun motivo es paisaje que parecía cuento me hacia recordar en pequeñas escenas mi vida.
Soy adoptada, crecí en un horfanato al sur de Buenos Aires, en la boca. No tengo buenos recuerdos de esa epoca, los niños eran muy ruidosos y me hacían bulling porque se habían enterado de que mi bisabuela me había dejado un poco de dinero. Me tiraban al piso, me pegaban los mocos en la ropa y me empujaban. Me decían que era fea y que tenía nariz de perico. Yo lloraba todas las noches. Lo unico bueno que recuerdo de esa época esque tenía una cuidadora llamada Silvana que a veces me cocinaba milanesas de peceto y me hablaba de dios, otras veces me hablababa de que se quería operar las costillas para tener la cintura mas delgada, yo solo la miraba y escuchaba.
Varias veces pregunte qué habia sido de mi mamá biológica pero me decían que no sabian, que alguien me había dejado en la puerta como en las películas. Una vez escuche atras de una puerta que hablaban acerca de una violación y mencionaban mi nombre, asi que hasta hoy tengo la sospecha de que pude ser el fruto de una. Lo unico que me revelaron sobre la noche en la que me abandonaron fue que en el canasto había un sobre con dinero y un nombre escrito en el papel, Sharon.
Asi que me pusieron Sharon.
Cuando cumplí 7 años la directora de la institución me dijo que me pusiera ropa limpia y con una sonrisa me habló de dos personas que quería adoptar.
-Tratalos bien Sharon, son buena gente-.
No pensaba tratarlos mal. Me cambie lo mas rápido que puse, até mi pelo marrón en una colita y acompañe a la directora a su oficina.
Dos personas con rasgos muy similares me miraron aliviados.
-Hola, Parecen hermanos- Dije. De pronto se estaban riendo todos en la habitación.
-Las cosas que dicen los chicos- Dijo la directora mirandolos.
-No pasa nada, en la calle siempre nos confunden- Me sonrie la mujer.
-Sharon ¡Ahora tenes padres!-
Llego hasta el albergue, desde una ventana que da a la calle, un señor muy narigon de aspecto amable me hace señas de que entre.
-Hola, quiero una habitación por favor ¿Cuanto están?-
-500 pesos la noche, por el momento solo nos quedaron habitaciones compartidas, tenemos una con un grupo de viajeras de Irak-.
Me lo pienso un momento, tenía miedo de que alguien me robara algo, o que se tiraran pedos a la noche.
-Tenemos lockers también, son 50 pesos mas-.
-Bueno, esta bien-.
Estoy acostada en la cama intentado dormir, pensando en todas las decisiones raras que tome en mi vida. Se siente raro estar tan cerca de personas y sentirse tan lejos, sobre todo cuando compartís el cuarto con quince mujeres. Bajo de la cama marinera y agarro mi mochila, saco la computadora y un teclado midi super chiquito. Le pongo los auriculares a mis orejas y dejo que el universo fluya a través de mi. Siento, solo puedo sentir. Abro Ableton, un programa para producir música electrónica, siento que por un momento realmente sirvo para algo, me siento conectada a algo, no es una persona, no es un animal son conexiones eléctricas, es un programa, estoy enamorada de este programa. Este programa es el único que realmente me habla con el corazón siento.
-Hey girl, can you put down the lights?- Dice una voz abajo. Volteo unos ojos azules me miran en la oscuridad.
-Yes, i can lower the brightness if it bothers you- Respondo, me había olvidado de mis capacidades bilingües.
-Thanks, its just that i am trying to sleep, where are you from?-
-Argentina-
-Ah! como yo, así que si hablas español?-
-Si...- Me río.
-Es que todas estas chicas son de Irak, irán o algún país así. Están como de viaje de egresados, tengo que hablarles en ingles porque no entienden nada de español.
-Ah, jaja, vos también sos de acá?- Pregunto
-Sí, soy mas del norte, del calorcito. Vengo a ver una banda a una tal Limona, mañana hacen un festival, y empieza temprano por eso quiero dormir.- Me sorprendo, le están dando demasiado reconocimiento de pronto a esa Limona, tiene algo especial lo acepto, ojala en algun momento pueda vivir de algo que ame también-.
-¿En serio? ¿y cuando sale?-
-1000 pesos, pero yo tengo un dos por uno, y el chico con el que iba a ir no me contesta, ya había comprado las entradas, los tipos son todos iguales viste, si querés podes venir conmigo-.
-Dale, ¿Cuál es tu nombre?-
-Jennifer, ¿el tuyo?-
-Sharon.
serías la protagonista de mi pelicula.
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